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La fertilización con magnesio es cada día más popular en el mundo. Especialmente en los trópicos húmedos de Asia, África, Centro y Sudamérica, donde debido a las intensas lluvias y altas temperaturas los suelos tienen bajos niveles naturales de magnesio porque los nutrientes son lavados constantemente.
En Europa continental, donde el magnesio ha sido considerado como un elemento secundario como el azufre, la intensa promoción que han realizado los fabricantes -especialmente en Francia y Alemania- ha creado un enorme mercado para el magnesio aplicado al suelo para una serie de cultivos de alto valor, especialmente donde se aplican grandes cantidades de potasio. De hecho -y esto es cierto para muchos cultivos- la extracción de magnesio es muy similar a la de fósforo. El magnesio, sin dudas, no es un elemento secundario. Este elemento puede ser aplicado a los cultivos a través del suelo, foliar y por fertirriego.
Para cada tipo de aplicación hay en el mercado fuentes naturales y también fuentes sintetizadas químicamente. El magnesio disponible en el suelo depende del magnesio inicial en ese suelo y del balance entre las pérdidas por lixiviación y lo que extraen los cultivos y las ganancias por el magnesio que liberan los minerales en el suelo, los abonos y otras fuentes.
Las pérdidas por lixiviación dependen de la cantidad de agua que pasa a través del suelo, de la capacidad de intercambio catiónico y de la concentración de magnesio en la solución del suelo. En los campos donde encalar es una práctica común, los niveles de magnesio en el suelo pueden aportar los nutrientes necesarios para varios cultivos. Pese a que muchos suelos tienen suficiente magnesio para sostener el crecimiento de las plantas, las deficiencias de magnesio son muy comunes, especialmente en suelos de textura gruesa en condiciones de intensa lluvia.

Debido a que el magnesio es móvil dentro de las plantas, las deficiencias comienzan en las hojas viejas y se mueven a las hojas nuevas. La deficiencia de magnesio provoca clorosis debido a que el magnesio juega un rol fundamental en el proceso fotosintético y es el átomo central en la molécula de la clorofila. Los análisis de suelo pueden determinar las cantidades del magnesio disponible en el suelo y si es necesario aplicar fertilizante. Los análisis de hojas también sirven para monitorear la concentración de magnesio en la planta.

LA FORMA DEL MAGNESIO IMPORTA MUCHO

El grado de respuesta de una planta a la aplicación de un fertilizante depende bastante de la forma física y la composición química del fertilizante, ya sea aplicado al suelo, foliar o por fertirriego. En el caso del magnesio la forma del nutriente es clave, especialmente para aplicaciones al suelo, debido a que las formas son muchas y varían radicalmente en su solubilidad (lo que no es el caso en las formulaciones foliares donde el productos está soluble y disponible para la absorción foliar). Por ejemplo, formas que son casi insolubles en agua como el carbonato de magnesio en dolomita o el óxido de magnesio pueden, sin embargo, liberar su componente de magnesio en condiciones de suelos ácidos, como lo demostraron Heming y Hollis (1995). Sus observaciones demostraron una mejor eficiencia en suelos de pH bajos. Los que, eso sí, nunca llegan a los mismos niveles que productos como la Kieserita, incluso cuando son molidos finamente (tamaño de partícula menor a 1 Mm.).
Materiales más gruesos (1-3 mm) incrementan el contenido de magnesio intercambiable en menos de un 40% comparado con Kieserita. Se acepta en general que calcinando MgCO3, se incrementa su reactividad como fertilizante de magnesio. Sin embargo, el tiempo de quemado y la temperatura son factores cruciales. Por esta razón hay mucha variabilidad en los productos comerciales de óxido de magnesio.
La mayoría de los óxidos de magnesio producidos en la actualidad se obtiene del procesamiento de minerales naturales como magnesita (carbonato de magnesio), salmueras ricas en cloruro de magnesio y agua de mar. Hay grandes depósitos de magnesita en Austria, Brasil, Canadá, China, República Checa, Grecia, Turquía, Corea del Norte, Serbia y Estados Unidos. Y así como la minería es una fuente, otra fuente de óxido de magnesio proviene del procesamiento de agua de mar y de salmueras subterráneas ricas en cloruro de magnesio.

En breve, las diferentes fuentes de magnesio aplicadas al suelo tienen resultados muy dispares en la capacidad para aumentar los niveles de agnesio intercambiables.
Las fuentes solubles en agua como sulfato de magnesio (Kieserita) y sulfatos de potasio magnesio ( K-Mag, Patentkali) rápidamente incrementan el nivel de magnesio en el suelo, mientras que las fuentes insolubles en agua como el óxido de magnesio (e incluso la dolomita) necesitan hacer una reacción en el suelo antes de liberar el nutriente para ser utilizado por la planta. La Kieserita tiene ventajas muy claras sobre la magnesita calcinada (óxido de Mg) en la rapidez y cantidad de nutriente aportado a la planta. Los óxidos de magnesio y dolomita en partículas finas son mucho más eficientes que aquellos más gruesos. Sin embargo, en ningún caso ambos productos elevan los niveles de magnesio en el suelo a niveles mucho menores que la Kieserita.

DOS FUENTES PRINCIPALES PARA APLICACIONES FOLIARES Y POR FERTIRRIEGO

En general se utilizan dos fuentes en aplicaciones foliares y fertirriego: Sulfato de Magnesio Heptahidratado (Sales de Epsom) y Nitrato de Magnesio. Químicamente la sal de Epsom es conocida como sulfato de magnesio hidratado con la fórmula MgSO4-/H2O.
Su nombre lo obtuvo de un pueblo en Inglaterra donde se obtenía en forma natural. Actualmente, la mayor producción de esta sal viene de Alemania debido a que K+S Kali Gmbh es el mayor productor europeo de sal de Epsom y de otras sales de magnesio.
El nitrato de magnesio es la segunda fuente más usada. Se usa sola o como materia prima para fabricar productos terminados foliares o para fertirriego. El nitrato de magnesio no se encuentra naturalmente sino que se obtiene químicamente a partir de materias primas como sulfato de magnesio y óxido de magnesio. Como se muestra en la Tabla 1, un número muy limitado de otras fuentes se utiliza para fabricar productos foliares y de fertirriego.
El Magnesio EDTA (quelato) es cada día más popular para aplicaciones directas. También hay productos novedosos como el sulfato de magnesio anhídrido, con altas concentraciones de magnesio (32%) pero es mucho más caro. El hidróxido de magnesio también es utilizado por algunas empresas para fabricar suspensiones altamente concentradas.

VARIOS PROVEEDORES DE TODAS PARTES DEL MUNDO

Como hemos podido analizar, son bastante limitadas las materias primas para fabricar fertilizantes de magnesio. Y también es pequeño el número de empresas que ofrecen estas materias primas. La Kieserita natural pura y los productos como Patentkali o similares son casi exclusividad de K+S Kali Gmbh con la notable excepción de la marca más famosa de Sulfato de Potasio Magnesio fuera de Europa: K-Mag. K- Mag también no es sintético. Es un mineral natural que se obtiene en las profundidades del desierto en Nuevo México, Estados Unidos. Es conocido como “langbeinita” y se extrae, muele, dimensiona, lava y vende como K-Mag natural exclusivamente por Mosaic. Este producto tiene certificación OMRI para ser usado en agricultura orgánica.

“Nuestros fertilizantes de sulfato de magnesio son naturales y tienen autorización en la agricultura orgánica. Además incrementan la eficiencia de los fertilizantes nitrogenados y además no afectan el pH del suelo, por lo que no tienen efectos negativos en el medioambiente”, agrega por su parte, Gerhard Horn, Director de Marketing de K+S Kali Gmbh, Alemania.
Una serie de empresas chinas también han ingresado al mercado de sulfato de magnesio aplicado al suelo. Las capacidades productivas de K+S y Mosaic exceden cada una los varios cientos de miles de toneladas (solo en Francia K+S vende más de 100.000 TM de Kieserita), la capacidad de producción más grande conocida en China es de 120.000 TM (Yingkou Magnesite).
En productos foliares y para fertirriego la oferta aumenta considerablemente. Hay más de 10 proveedores de nitrato de magnesio para el mercado agrícola. El más conocido es Haifa Chemicals de Israel con su marca Magnisal. Haifa señala que tienen una capacidad de producción de 10.000 TM. Esta empresa también es uno de los pocos productores que ofrece grado agrícola de cloruro de magnesio (7,5% MgO, como líquido transparente). Menos conocidos en el mercado final pero con una capacidad mayor que la declarada por Haifa son los productos de la empresa polaca Adob. La empresa polaca ocupa su capacidad de 12.000 TM de nitrato de magnesio para enriquecer sus productos con micronutrientes a través de fórmulas a pedido de los clientes.

En Sudáfrica hay dos productores de nitrato de magnesio. Omnia produce OMNIMAG(r). Durante el 2005 la empresa colocó 3.500 TM de este producto exclusivamente en el mercado sudafricano. En China también hay fabricantes de nitrato de magnesio como es el caso de Yingkou Magnesite, Shanxi Jaiocheng y Blue Sword Chemicals. No se conocen las capacidades de producción pero para algunas empresas deben estar cercanas a las 10.000 TM/año. Los productores de sal de Epsom son muchos más con varias empresas con pequeñas capacidades de producción (ej. Akdas Chemestry en Turquía, Chengdu Nabta en China, Produquímica en Brasil). Por ejemplo la empresa italiana Valagro tiene una fuerte presencia en el mercado de los productos de magnesio vía foliar, basado en EDTA y lignosulfonatos. El futuro pasa por aportar magnesio a través de productos más efectivos que las sales de magnesio simples, productos que permitan entrar mejor por la vía foliar y quedar disponibles más rápido para la planta.
El manejo avanzado de la agricultura moderna requiere que no solo se manejen los macronutrientes sino que también los micronutrientes. Según AIKAWA (1981) el magnesio siempre ha tenido un rol clave en cada etapa decisiva en la evolución de la vida en la tierra, comenzando por las reacciones de condensación prebióticas, pasando por la formación y reduplicación de moléculas orgánicas, plantas unicelulares hasta los humanos, porque casi todas las reacciones importantes involucradas en el metabolismo a nivel celular, como la biosíntesis de proteínas, el metabolismo de la energía, etc., necesitan iones de magnesio como catalizador metálico.

Pese a que la deficiencia de magnesio lleva rápidamente a la destrucción de la clorofila, el magnesio en la clorofila solo representa entre un 15 y 20% del magnesio total contenido en una planta sana. Obviamente que también se necesitan cantidades importantes para otras funciones y procesos fisiológicos, algunos de los cuales están involucrados en la síntesis y mantenimiento de la clorofila. Eje, carotene y xantophyll.
El contenido de magnesio total en las plantas normalmente está entre 0.10 y 0.55% de materia seca. Además de su participación en la fotosíntesis, el magnesio es importante como cofactor y activador de muchas reacciones enzimáticas. Otra función importante del magnesio es estabilizar la membrana celular y regular el balance de cationes intra y extracelular. Según Kiss (1981) el magnesio también influencia el balance de fitohormonas y la reducción de nitrato. Y, señala que la deficiencia de magnesio inhibe la reducción de nitrato y la producción de fitohormonas. El mismo autor señala que altos niveles de magnesio promueven la germinación del polen.
Se necesitan adecuados niveles de magnesio para lograr niveles adecuados de almidón en papas, de azúcar en remolacha, de grasa en semillas para aceite. En el caso de los cereales, la fertilización con magnesio tiene un gran efecto en los rendimientos de granos.

El metabolismo de magnesio de las plantas está estrechamente relacionado con el metabolismo de fósforo de las plantas. En plantas con déficit de magnesio, los niveles de fósforos son más altos de lo normal en los órganos vegetativos, pero más bajos en las semillas.
En las plantas deficitarias en magnesio, sin embargo, no es inusual que las hojas tengan menos fósforo que la de plantas sanas. Al mejorar los niveles de magnesio se tiene un efecto positivo no solo en la extracción y transporte de fósforo sino que también en la concentración de fósforo en las hojas.

DEFICIENCIA DE MAGNESIO

La deficiencia de magnesio es natural en muchos tipos de suelo en el mundo. En los suelos ricos en magnesio, la disponibilidad de iones de magnesio es mayor a pH 6.5 que a pH 5.5, pero en suelos con bajos niveles de magnesio la situación es la contraria, con disponibilidad de iones mayor a pH 5.5.
La deficiencia de Magnesio, sin embargo, puede ser inducida no solo por las bajas concentraciones de magnesio en la solucion nutritiva, pero también por altas concentraciones de otros iones como H+, K+, NH+4, e incluso ca2+ y Mn2+.
En suelos ácidos, especialmente con valores de pH de 5 o menores, la extracción de iones de magnesio es inhibida especialmente por altas concentraciones de iones de Al3+.
En otras palabras, la deficiencia de magnesio puede ser inducida y exacerbada por iones de Al. Por otra parte, si la concentración de iones de magnesio en la solución del suelo es solo moderada, fuertes aplicaciones de fertilizantes de potasio pueden reducir considerablemente la extracción de magnesio e inducir deficiencias. BAUMEISTER y ERNST (1978) otorgan gran importancia al ratio entre las concentraciones de iones K+ y Mg2+ como un factor que afecta la extracción de magnesio.
En la opinión de estos autores la clorosis debida a deficiencia de magnesio también puede ocurrir cuando el ratio K:Mg en el suelo es alto. De hecho MULDER reportó en 1950 que los árboles de manzanas mostraban síntomas de deficiencia de magnesio si los niveles de potasio en el suelo eran muy altos. Según BUSSLER (1979) el ratio entre las concentraciones de iones intercambiables de potasio y magnesio no debe ser mayor a 5.

Según SEGGEWISS y JUNGK (1988) la extracción de magnesio de diferentes plantas se duplicaba cuando la concentración de potasio en la solución del suelo a nivel radicular bajaba de 0.8 mg/l K. Sobre este límite el potasio puede inhibir la extracción de magnesio por las plantas.
Los iones de NH+4 también inhiben la extracción de magnesio y pueden contribuir a la manifestación de síntomas de deficiencia de magnesio, y cuando es aplicado como sulfato de amonio, los iones sulfato tienen un efecto acidificador adicional. El nitrato, por el contrario, estimula la extracción de magnesio. Esto es de gran interés práctico. El uso de sulfato de amonio como fertilizante no solo inhibe la extracción de magnesio, sino que también incrementa la lixiviación de iones de Mg2+, según experimentos realizados por JUNG y DRESSEL (1977).
También hay diferencias entre las especies respecto a sus necesidades de magnesio. El tabaco y los cítricos requieren de altas dosis de magnesio, así como los manzanos en suelos ricos en potasio. Las papas, remolacha, brásicas, trébol y el maíz también requieren altas dosis de magnesio.
Aparte del ratio K:Mg en el suelo, también es importante las relaciones entre los elementos dentro de la planta. FERRARI y SLUIJSMANS (1955) informaron que la deficiencia de magnesio en avena ocurre no solo cuando hay bajos niveles de magnesio en el suelo sino que también cuando el ratio K:Mg en las hojas es muy alto. Lo mismo ocurre con la relación Ca:Mg.
Pese a que no es tan móvil como los iones K+, los iones de Mg2+ se mueven bastante rápido dentro de la planta. Si hay bajo aporte desde el suelo, los iones de Mg2+, como los de nitrógeno, fósforo y potasio, se transfieren desde las hojas viejas a los órganos jóvenes, especialmente semillas y frutos.

¿POR QUE APLICAR MAGNESIO AL SUELO?

El magnesio es la base central de la molécula de clorofila en los tejidos de las planta. Así, si el magnesio es deficiente, la escasez de clorofila da como resultado un crecimiento vegetal pobre. Por esto, el magnesio es un nutriente indispensable para el desarrollo de las plantas.
El magnesio también ayuda a activar sistemas enzimáticos específicos. Las enzimas son sustancias complejas que construyen, modifican o desdoblan compuestos como parte del metabolismo normal de una planta.
El magnesio, junto con el calcio y el azufre son conocidos como oligoelementos. El consumo promedio de los cultivos es de unos 30 Kg de magnesio por cosecha. Pero algunos, como la palma, requieren mucho más (60 Kg de Mg por cosecha).

¿CUANDO DEBO APLICAR MAGNESIO A MI PLANTACION?


Se debe aplicar Magnesio al suelo cuando su contenido en el suelo no es suficiente para que la planta lo extraiga en la cantidad requerida. Es importante anotar que cada cultivo tiene requerimientos diferentes para cada nutriente y que cada tipo de suelo tiene mecanismos diferentes de manipular los cationes. Así, cultivos como la palma son exigentes en magnesio y suelos muy arcillosos tienden a acomplejar y retener el magnesio y por tanto requieren de una mayor dosificación del mismo que suelos arenosos.

Debe también tenerse presente que la cantidad de Magnesio disponible para la planta se ve afectada por las cantidades relativas de otros cationes, especialmente calcio y potasio. Así, aunque el contenido absoluto de magnesio sea aparentemente aceptable, si existe una cantidad muy alta de calcio o potasio, también debe aplicarse para lograr relaciones apropiadas. Por esta razón, cuando se va a controlar la acidez del suelo se debe usar enmiendas que contengan tanto calcio como magnesio.

Para determinar los requerimientos de magnesio, al igual que con otros nutrimentos, se acude a análisis de muestras de suelo y de tejido.
Concentraciones críticas de magnesio en tejido foliar de planta en algunas cosechas se enumeran en la tabla 1. Puesto que el magnesio es un elemento móvil en la planta, la concentración del magnesio disminuye generalmente de la copa al fondo de la planta. También, la concentración del magnesio disminuye generalmente al acercarse la planta a la madurez. Es, por lo tanto, importante indicar la edad de la planta y la parte de ella que fue muestreada, cuando se realizan medidas de magnesio en tejido foliar de plantas.

EL NIVEL CRITICO DEL MAGNESIO

Es la concentración de magnesio en los suelos o las plantas por debajo de los cuales se considera que existe deficiencia de magnesio y se puede esperar una respuesta agronómica significativa a su uso. El nivel crítico depende del tipo de suelo, de la cosecha, del cultivar y del potencial de producción.
Típicamente, el nivel crítico de magnesio en suelos se toma como 1 miliequivalente de Mg intercambiable/100 g de suelo (1 Cmol/ Kg) o el 4% (algunos autores recomiendan hasta 15%) de la capacidad de intercambio catiónico ocupada por el magnesio cambiable y 0.1-0.2% de magnesio en materia seca de la planta.
La deficiencia del magnesio puede ser un problema en suelos lixiviados, ácidos, sometidos a alta precipitación. El magnesio se puede lixiviar más fácilmente con respecto al calcio, haciendo que suelos arenosos ácidos sean particularmente vulnerables a la deficiencia del magnesio. Junto con la fracción soluble, el magnesio intercambiable constituye el denominado magnesio disponible para la planta. Para concentraciones análogas de magnesio intercambiable, la concentración en la solución del suelo es usualmente mayor en suelos arenosos que en aquellos suelos con alto contenido de arcilla. Esto es explicable por el hecho de que los suelos arcillosos tienen una mayor capacidad amortiguadora (buffer) que los suelos arenosos. Por consiguiente, la tasa de liberación de magnesio, desde el complejo intercambiable en suelos arcillosos, es generalmente inferior a la demandada por los cultivos. Por esto, los suelos con una gran proporción de arcilla en su textura (suelos pesados), demandan mayores cantidades de magnesio disponible para un óptimo crecimiento de las plantas.
Los suelos más vulnerables a desarrollar deficiencia de magnesio son los suelos con textura más gruesa usados para la industria láctea y con alta precipitación (>1200 milímetros).

¿CÓMO SE REFLEJA UNA DEFICIENCIA DE MAGNESIO EN LAS PLANTAS?

Se considera que el magnesio es bastante móvil en plantas, según lo evidenciado por la aparición de los síntomas de la deficiencia de magnesio en hojas más viejas primero. Cuando una planta está bajo tensión causada por deficiencia del magnesio, el tejido activamente creciente recibe todo el magnesio que entra en la planta. Al madurar las hojas una cantidad mayor de magnesio se incorpora en los componentes de la pared de célula, quedando así inmovilizado. Si la planta no recibe más de magnesio del suelo, la molécula de la clorofila se degrada.
El magnesio se desplaza a tejidos más nuevos y los síntomas de la deficiencia del magnesio aparecen en las hojas más viejas, donde ha ocurrido la degradación de la clorofila.

Síntomas de la deficiencia: La pérdida de un color verde sano es entonces la primera indicación de una deficiencia del magnesio. La pérdida del color refleja la escasez de clorofila en la planta.
A medida que la deficiencia llega a ser más severa, el área entre las venas de las hojas se hace amarillenta mientras que las venas permanecen verdes. En casos extremos la deficiencia del magnesio, que se muestra como una clorosis de la zona entre las venas, puede llegar a producir necrosis de las áreas afectadas.

La absorción del magnesio también es afectada altamente por la presencia de otros iones en la solución del suelo, tales como K, Ca o NH4. La falta de balance entre el calcio y el magnesio en suelos con una alta CIC (Capacidad de Intercambio Catiónico) pueden acentuar la deficiencia de Mg. Cuando la relación calcio-magnesio es muy alta en esos suelos, las plantas pueden tomar menos Mg. Lo anterior puede ocurrir cuando el productor ha encalado suelos que son relativamente bajos en Mg. La deficiencia de Mg puede ser también acentuada con dosis muy altas de Potasio, o por la alta disponibilidad de nitrógeno amoniacal cuando el suelo contiene Mg en el límite. El magnesio se encuentra generalmente en concentraciones de 0.2% a 0.8% en hojas normales.

¿CUÁNTO MAGNESIO SE DEBE APLICAR AL SUELO?

La remoción de nutrientes por los cultivos es el factor principal que determina la cantidad que necesita ser reemplazada por un abono. La remoción de nutrientes refleja la cantidad total requerida por la planta para obtener un cierto rendimiento. Esta cantidad debe ser extraída del suelo, si éste contiene suficiente provisión, las raíces sustraerán de la solución del suelo lo requerido y poco a poco su concentración en el suelo disminuirá. Un manejo apropiado del suelo busca que los niveles de los elementos sean suficientes en el suelo con el fin de que no se generen deficiencias que disminuyan el rendimiento de los cultivos obtenible por la calidad genética del cultivar y que satisfagan los requerimientos de los animales que usan los cultivos para su desarrollo y mantenimiento, como el ganado.

El principio en el que se basa el planteamiento de óptima productividad es la ley de los factores limitantes, formulado por el pionero de la nutrición vegetal Justus V. Liebig, cuyo planteamiento central significa que “ninguna explotación logra el suficiente potencial de producción, mientras que exista un nutriente en el nivel de mínima disponibilidad”.

Existen dos estrategias para diseñar la dosificación:

  • Una está dirigida a corregir el contenido de magnesio en el suelo y normalmente se aplica como enmienda, con una velocidad de liberación media, con el fin de que el agua lluvia no lo lixivie en poco tiempo. El nivel crítico de magnesio en suelos se toma generalmente como 1 miliequivalente de Mg intercambiable/100 g de suelo(1 Cmol/ Kg). Recuérdese, sin embargo, que depende del cultivo, tipo de suelo y relaciones Ca/Mg, K/Mg y menor NH4/Mg.
  • La segunda estrategia (para mantenimiento, una vez corregido el suelo) consiste en aportar al suelo una fuente de Magnesio que suministre a la planta los requerimientos durante un tiempo determinado, definido por el lapso entre fertilizaciones. En este caso debe estimarse no solamente lo que la plantación extrae sino también las pérdidas por lixiviación.

¿CUÁNTO FERTILIZANTE DE MAGNESIO DEBO APLICAR?

La tabla siguiente muestra los kilos de fertilizante requeridos para aplicar 50 kg de MgO para algunos fertilizantes comerciales.

La comparación agronómica entre las distintas fuentes no es trivial, ya que la respuesta de los cultivos a las distintas formas de magnesio difiere mucho de producto a producto debido a su diferente solubilidad y al hecho de que los productos tienen otros nutrientes distintos al magnesio y por tanto su respuesta dependerá del tipo de suelo, su pH y el cultivo en el que se aplica. Los productos más solubles muestran una respuesta más rápida pero se lixivian más y son más costosos. Lo ideal es un término medio donde se disponga de Mg de manera inmediata pero exista una reserva de liberación controlada.

La figura siguiente muestra el resultado de una comparación entre varias fuentes de Magnesio en un experimento realizado en Nueva Zelanda en pasto.

Nótese que los fertilizantes menos solubles se pierden en menor proporción pero son asimilados más lentamente.
El suelo es como una cuenta de banco. Tiene egresos debido a la extracción por la plantación y a las pérdidas por lixiviación y tiene ingresos por el aporte que el agricultor suministre como abono.

Debe aplicarse suficiente nutriente como para que su contenido en la solución del suelo no llegue a ser deficitario y se afecte la producción o se disminuya demasiado el contenido del elemento en la planta.
Las pérdidas por lixiviación dependen de la pluviosidad, del tipo de suelo y del tamaño de las raíces del cultivo. A mayor lluvia, mayores pérdidas. A mayor solubilidad, mayores pérdidas. A menor tamaño de raíces mayores pérdidas.

Las pérdidas de sulfato de magnesio, que es completamente soluble en agua, pueden sobrepasar el 50%. Las pérdidas de silicato de magnesio son bajas debido a su baja solubilidad.

  1. Effect of serpentine rock and its acidulated products as magnesium fertiliser for pasture, compared with magnesium oxide and Epsom salts, on a
  2. Pumice Soil.

  3. Dissolution and estimated leaching loss of fertiliser magnesium. P. LOGANATHAN, J. A. HANLY, L. D. CURRIE. Fertilizer and Lime Research Centre)

Las plantas requieren de todos los nutrientes, en forma simultánea, por ello es más conveniente aplicar al suelo mezclas de fertilizantes que compensen los que estén en menor cantidad en el suelo y aseguren la disponibilidad completa de nutrientes.
Según Justus V. Liebig, “ninguna explotación agrícola dispone del suficiente potencial de producción, mientras que exista un nutriente en el nivel de mínima disponibilidad”.
El Magnesio, al igual que los otros nutrientes, debe estar disponible para la planta en el momento que el cultivo lo requiera. Por esto, la nutrición vegetal debe ser balanceada con todos los nutrientes. Los suelos deben ser abonados de tal forma que se suplan aquéllos que están deficitarios en el suelo y se suministre a la planta todos sus requerimientos.
Adicionalmente, se ha encontrado que la aplicación simultánea de magnesio y fósforo muestra una acción sinergética.

La cal dolomítica por ejemplo, es una fuente eficiente y económica de aplicar calcio y magnesio al suelo y al mismo tiempo corregir el pH. La llamada cal magnesiana (una mezcla de caliza y serpentinita) busca el mismo objetivo.
Cuando el pH del suelo tiene valores apropiados (5,5 a 6,0 según el cultivo) no se recomienda usar cales porque al subir el pH se disminuye la disponibilidad de otros cationes importantes como el cinc y el cobre. En este caso se recomienda no utilizar enmiendas alcalinizantes sino, más bien, usar fuentes neutras que contengan el catión como sulfato (si se requiere una pronta liberación) o serpentinita si se desea liberación controlada. (Esto es, mezclas de yeso y serpentinita parcialmente acidulada).

Por otro lado, la principal ventaja del sulfato de magnesio como fertilizante es su solubilidad. Esto hace que su disponibilidad sea inmediata, si existe humedad en el suelo. Adicionalmente aporta azufre. Si el sulfato es producido a partir de serpentinita, tiene la ventaja adicional de aportar hierro y sílice amorfa fácilmente asimilable; contiene también pequeñas cantidades de boro y cobalto. El sulfato de magnesio se profundiza más en el suelo, esto puede ser una ventaja o desventaja según el cultivo.
¿Desventajas del sulfato de magnesio? Sus principales desventajas son el costo y las pérdidas debido a su alta solubilidad. En zonas con alta pluviosidad debe aplicarse en dosis menores, con mayor frecuencia, con el fin de disminuir las pérdidas por lixiviación (Esto es, por disolución en el agua lluvia y profundización en el suelo o en las aguas de escorrentía). Las pérdidas de sulfato de magnesio, que es completamente soluble en agua, pueden sobrepasar el 50%.

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