Nivel del Magnesio en agua potable y el factor de riesgo cardiovascular

El Dr. J. Durlach, junto con la Dra. M. Bara y A. Guiet-Bara del Chu Cochin-Port-Royal et Laboratorie de Biologie de la Reproduction Universite Pierre-et-Marie-Curie, Paris, France

hidratacion-deportiva-chica

Una investigacion del Magnesio, Agua potable y Mortalidad Cardiovascular.

La investigación apunta que la dureza del agua, es decir sales en el agua, ya no puede seguir siendo considerada como el “factor acuoso” más confiable con respecto al riesgo cardiovascular observado en los estudios epidemiológicos. Únicamente 2 de 3 estudios han llegado a mostrar una correlación inversa entre la mortalidad cardiovascular y la dureza del agua, es decir menos sales más mortalidad.

Pero estudios que se han realizado sobre el nivel de Magnesio (Mg) en el agua únicamente, por oposición a aquellos sobre la dureza del agua (Ca+Mg), han llegado a mostrar una correlación inversa entre la mortalidad cardiovascular y el nivel de Mg es decir menos magnesio mas muerte.

En países desarrollados, la ingesta de Mg es a menudo marginal y la ingesta de Mg procedente del agua potable representa el factor critico que define si la ingesta de Mg es deficiente o suficiente. Por lo tanto, la Mg deficiencia, ya sea experimental o en el hombre facilita la patología cardiovascular. La importancia de la ingesta de Mg en agua potable es tanto cuantitativa como cualitativa. El agua que contiene Mg es mejor y más rápidamente absorbida que el Mg dietético. Esta disponibilidad particular podría llevar a entender por qué es que un nivel adecuado de Mg en agua podría determinar un mejor estado de salud, aun sin nada de Mg deficiencia. Datos epidemiológicos en el hombre y datos experimentales en las ratas han demostrado que la ingesta de agua que contiene una cantidad suficiente de Mg puede prevenir la hipertensión arterial y sus disturbios iónicos y nerviosos correlacionados.

Indirectamente el nivel de Mg en agua también interfiere con la fuga del Mg procedente de la comida durante la cocción. Hay una correlación inversa entre la pérdida de Mg en el alimento cocido y el nivel de Mg en la misma agua con la que se cocina. El Mg parece ser un antagonista de los agentes polutivos nocivos (ejemplo, en el amnión humano, el Mg es un inhibidor competitivo del plomo y del cadmio). No es aconsejable enriquecer el agua con Mg en el curso de su procesamiento ya que su índice de corrosividad también aumentaría. La mejor vía es probablemente neutralizar el agua corrosiva filtrándola sobre granos calibrados de metales-alcalinos-térreos (Neutralite o Magno o Akdolit) para asegurar el ratio Mg/Ca más alto posible, con el mejor poder anticorrosivo.

En 1957, Kobayashi [58] señaló la posible relación entre la composición del agua potable y las enfermedades cardiovasculares luego de observar una correlación geográfica entre la mortalidad por derrame y la acidez de las aguas en los ríos.
Schroeder [96] estadísticamente comprobó la validez de los datos japoneses, y luego examinó las implicaciones epidemiológicas de este fenómeno en los EE.UU. Sugirió que existía una correlación inversa entre los varios tipos de enfermedades cardiacas y la dureza total del agua potable: beber agua suave aumenta el riesgo cardiovascular la cual se reduce recíprocamente por el consumo de agua dura.

En todos los continentes, se han dedicado numerosos estudios a esta correlación inversa a través de un gran número de unidades estadísticas de observación (estados, pueblos, distritos), diversificación en las causas de mortalidad (general, cardiaca, vascular), y multiplicación de parámetros observados (datos analíticos sobre agua, factores climáticos y geológicos) [27, 49, 54, 71-78, 86].

La correlación inversa ha sido confirmada en la mayoría de los estudios y, en particular, cuando la escala geográfica del estudio epidemiológico es mayor, es decir, cuando los parámetros culturales, climáticos y profesionales varían ampliamente. Sin embargo, la relación inversa entre la dureza del agua y la mortalidad cardiovascular no siempre se llega a encontrar [26, 27, 51].

Consecuentemente, el parámetro de agua no puede ser considerado un riesgo principal ya que podría estar completamente faltante; pero estudios en el factor de agua han mostrado la frecuencia de la relación entre las enfermedades cardiovasculares y el agua potable. Otros factores etiológicos y atmosféricos, asociados con dureza (es decir, pluviosidad [49] o consumo de sal [28]) podrían tener posibles roles, pero la pregunta principal concierne a la relación entre el agua potable y una condición satisfactoria del aparato cardiovascular.

Dos tipos de investigación han intentado determinar ya sea los factores protectivos cardiovasculares en el agua protectora, o los factores tóxicos cardiovasculares en agua nociva. Estos factores acuosos sólo deberán ser tomados en consideración cuando llegan a representar una parte notable de los requerimientos dietéticos recomendados o cualitativamente, si se constituyen como una más alta biodisponibilidad para la ingesta.

Factores Protectivos Accesorios en agua potable

Una correlación inversa significativa ha sido encontrada irregularmente entre la mortalidad cardiovascular y los elementos naturales del agua: K+ [98], Ca2+ [98], Li+ [71], CO3H- [98], F- [67], I- [77,78], Ni [71], Cr, Fe, Zn, Cu, Se [47, 77, 78, 80], quizás Va [44,96], Si [99] y As [89].

Es obvio que si la importancia de la ingesta del K dietético es critica (particularmente el ratio K/Na) [69, 85,105], la parte cuantitativa del K en agua es raramente importante. Esta observación es idéntica con aquella que se hace con el Ca. Su ingesta dietética tiene un importante rol protector cardiovascular [10,12,68,89,94], pero el Ca en agua potable, el cual es a menudo pobremente asimilado, representa un elemento neglegible de la ingesta de Ca. La importancia del nivel del Ca en el agua potable puede ser presentada al consumidor como un sustrato anticorrosivo del revestimiento protectivo depositado en los tubos por aguas no agresivas. La correlación inversa entre Li+ y la mortalidad es baja y se convierte en inversa cuando las correlaciones parciales son calculadas [71]. Sin embargo, los menores niveles de bicarbonato y carbonato son elementos esenciales de la corrosividad [7, 8, 99].

La contribución acuosa de varios elementos traza, los requerimientos mínimos de los cuales se conocen (F, I, Cr, Fe, Zn, Cu), podrían ser importantes, pero es difícil apreciar esta contribución cuando los requerimientos aun no han sido definidos (As, Si…).

El Magnesio: el Principal Factor Protector del Agua.

De todos los factores estudiados en el agua potable, la más alta correlación inversa ha sido observada entre el Mg y la mortalidad cardiovascular [2-4, 54, 71-76, 100, 108a, 109]. Más aun, en Canadá el nivel de Mg en el miocardio es significativamente más bajo en distritos de agua suave que en distritos de agua dura. Lo mismo se encuentra en los corazones de los sujetos que se murieron de ataques cardiacos repentinos o de infartos al miocardio (aun fuera de las áreas tisulares necrosadas en donde la fuga también depende de la lisis tisular [3, 5, 6, 23-25, 71-75, 106]).

Cuantitativamente la contribución del Mg en agua podría representar el monto de Mg que se requiere para traer un nivel de Mg dietético insuficiente hasta su nivel correcto [3, 42, 54, 71-75, 77, 78, 102, 109]. De hecho, en países desarrollados, la ingesta adulta del Mg es marginal si se le compara al requerimiento dietético recomendable [6 mg/kg/día; 36, 100, 101] y aun para el ligeramente más bajo requerimiento dietético recomendado (5 mg/kg/día) propuesto por la Academia Nacional Americana de Ciencias en adultos. La inadecuacidad de la ingesta del Mg es aun peor en las fases anabólicas tales como el crecimiento, el embarazo, la lactancia.

De acuerdo a su contenido de Mg (entre 10 y 100 mg/l), 2 litros de agua (agua bebible, té, café, sopas) aumentan la ingesta de Mg de 20 a 200 mg/día.

Una mayor ingesta de Mg en agua se observa en algunas clases de aguas minerales embotelladas, como el Vittel Hépar: 130 mg/l [83].

El nivel de Mg de agua para cocción también interfiere con la ingesta dietética del Mg. Un nutriente en el agua de cocción, siempre pierde una parte importante de su Mg [95], pero el Mg perdido es menor cuando el alimento es cocinado en agua que de por sí tiene un más alto contenido de Mg. Hay una correlación inversa entre el Mg perdido en los alimentos cocidos y el nivel de Mg en el agua para la cocción [28, 36, 47, 77].

Hoy en día, las amas de casa a menudo cocinan con agua suavizada. Les iría mejor si utilizaran agua potable no suavizada.

Por lo tanto, cuantitativamente, el Mg del agua potable representa una parte apreciable de la ingesta global dietética. Como un índice de riesgo, el nivel de Mg en el agua es más satisfactorio que la dureza del agua. De acuerdo a un numero de reportes, su participación en la dureza del agua oscila entre 10 a 89% [75,76]. Uno debería distinguir entre aguas duras con contenido bajo en Mg en Gran Bretaña [74] y Francia [29,108], que no esta correlacionado con la mortalidad cardiovascular y las aguas duras americanas con alto contenido de Mg [75,76] y que están inversamente correlacionadas con las enfermedades cardiacas [46]. Es de esperarse que en el agua, así como en la dieta global [47], el ratio Mg/Ca no ha de ser muy bajo. De hecho, en Francia y Gran Bretaña el ratio Mg/Ca suma en promedio a unos cuantos centésimos, mientras que en los EE.UU. oscila entre 1 y 5.

La ingesta de Mg en agua podría representar cuantitativamente la contribución critica que permita el control de una Mg deficiencia cuyos efectos fisiológicos sobre el aparato cardiovascular son perfectamente bien conocidos [2-4, 11, 100].

Pero, la contribución del Mg al agua potable es también cualitativamente interesante. Estudios conducidos por Lowik et. al. [66] y Binnerts et. al. [13] con dietas que eran pobres, normales, y ricas en Mg muestran que con una ingesta absoluta de Mg equivalente, el Mg en agua potable es mucho mejor absorbida que el Mg dietético. Esta biodisponibilidad particular del Mg en agua puede ser probada experimentalmente. La tasa de mortalidad de los ratones en la que la Mg deficiencia había sido inducida por una dieta con un muy bajo contenido de Mg pudo ser controlada por la mera ingesta de agua que contenía 30 mg de Mg/l [54,109].

Este nivel de Mg se encuentra en varias aguas duras del sistema de distribución. El hervido del agua reduce el nivel del Ca, pero tiene muy poco efecto sobre el nivel del Mg.

El desayuno debería proveer una ingesta de Mg de agua ya que los requerimientos de Mg aumentan cuando las personas reasumen sus actividades. La supresión del desayuno o los breaks de café inducen una masiva reducción de la magnesuria [13,66]

Respectivamente, el ratio urinario Mg/Ca es más alto de lo que es en el agua ingerida [61,62].

Estas cualidades particulares de absorción que tiene el Mg en agua [65] nos sugiere una interpretación de las investigaciones de Novikov et. al. [84].

El estudio de varios parámetros cardiovasculares, nerviosos e iónicos en las poblaciones siberianas, comparables en todos los respectos excepto por la dureza de su agua potable, muestra una correlación inversa entre una agua suave con un bajo contenido de Mg y la hipertensión arterial así como alteraciones en el K-Na, P-Ca y alteraciones neuroendocrinas que pueden causar patología vascular.

Se les administró a las ratas una dieta balanceada, específicamente con un adecuado nivel de Mg: el Mg en tejido y en sangre era normal en estos animales. Pero los niveles de Mg y Ca de su agua potable eran diferentes en cada grupo. Los resultados mostraron correlaciones similares entre el nivel de Mg en el agua e impedimentos vasculares con desordenes similares iónicos y neuroendocrinos en las ratas y en las poblaciones siberianas.

Esto sugiere que un nivel insuficiente de Mg en el agua potable puede inducir hipertensión juntamente con desordenes neuroendocrinos y humorales en ambos los animales y en el hombre. Recientemente, Altura and Altura [3a] han demostrado que alteraciones en la ingesta del Mg dietético y la que trae el agua pueden producir hipertensión en ratas; encontraron una correlación inversa entre el nivel de Mg en suero y la elevación en la presión arterial la que se vinculó a cambios microvasculares.

El efecto del Mg contenido en el agua potable podría ser explicado por su biodisponibilidad particular. En los periodos del despertar, cuando los requerimientos metabólicos de Mg son mayores, una ingesta adecuada de Mg acuoso que se absorbe bien y rápidamente evitaría una solicitación por parte de los controles neuroendocrinos de la homeostasis para el Mg (vegetativo, adrenal, tiroides-paratiroides y pancreático [34,35]).

Cuando la ingesta de Mg en agua es demasiado baja, la necesidad de mantener la homeostasis del Mg, podría inducir, tarde o temprano, una disfunción de estas regulaciones. Ya que los diversos mecanismos regulatorios para la homeostasis del Mg son los mismos que aquellos que controlan el balance K-Na y P-Ca [34,35], es concebible que sus disfunciones llegaran a inducir una hiperexcitabilidad nerviosa e hipertensión arterial.

Agua potable que contenga el Mg como un elemento específico para la ingesta del Mg, cualitativa y cuantitativamente, es particularmente beneficioso para las funciones cardiovasculares y nerviosas. Esto probablemente se deba al hecho que la ingesta del Mg dietético actúa como un antagonista de ciertos factores nocivos en el agua.

Factores Nocivos en el Agua: Factores “Naturales” y “Polutivos”; Ventajas del Índice de Corrosividad de Ryznar.

Elementos Naturales: Na y el Ratio Na/K

Los efectos nocivos del Na sobre los vasos sanguíneos han sido conocidos por más de 4,500 años [37]. La civilización industrial consume demasiado Na [81] y no suficiente K [41, 69, 81, 85, 93, 105]. Numerosos estudios han considerado al Na como un factor principal de riesgo en el agua potable [14, 20, 21, 112]. En la mayoría de los estudios epidemiológicos [39], se ha observado una correlación directa entre la hipertensión y el nivel de Na en el agua potable. Sin embargo, esta relación no es consistente [39,98]. Es obvio que el Na del agua potable no es un elemento principal de la ingesta del Na, pero puede fácilmente ser modificado. ¡Es difícil cortar en 50% la ingesta del Na que se provee en la carne y en los productos lácteos! la gente son más renuentes a reducir su consumo usual de sal. Uno debería evitar el consumo y el uso de agua de cocción que sea muy rica en Na+ tales como las aguas suavizadas artificialmente [39], cuyos niveles de Na pueden ser tan altos como 500 mg/l.
Debería ser mencionado que el uso de agua suave parece involucrar un consumo aumentado de sal, tal como se demuestra por una correlación directa con la natriuria [28].

La ingesta de agua representa solamente una parte pequeña del nivel total de Na y del ratio Na/K en la ingesta general. Aun así, su importancia no debería ser subestimada en casos de trasfondos específicos tales como la hipertensión y de consumo de aguas suaves con altos contenidos de Na que resultan en un aumento en el consumo de la sal.

Corrosividad y los Metales Polutivos

Tan tempranamente como en 1974, que Schroeder and Kraemer [99] pensaron que los efectos cardiovasculares nocivos de ciertas aguas suaves podrían deberse a la presencia de metales tóxicos solubilizados en las capas geológicas o en los tubos.
Kobayashi [citado por Schroeder, 96] da una posición prominente a la directa correlación entre el ratio SO2-4/CO2-3 -relacionado a la acidez del agua (X 3-5)- y las enfermedades tales como la hipertensión y los derrames en el Japón.

El nivel de la alkalinidad en el agua (bicarbonato CO3H [99] y el nivel de CO2-3 [7,8]) podría ser un factor protectivo. Deberíamos distinguir entre dos factores físicos del agua: agresividad hacia el carbonato de Ca y corrosividad hacia los metales. Un agua no agresiva podría ser corrosiva. Sin embargo, estas dos nociones pueden ser conectadas debido a la ocurrencia de un depósito de Ca que protege a los tubos de la corrosión. La corrosividad se reduce con la agresividad [30,56]. El índice Langelier [63] determina si el agua es incrustante una respuesta positiva de IL es un signo de anti-agresividad.

Conclusiones Practicas para el procesamiento de las Aguas Potables

El agua potable que contiene Mg es, cualitativa y cuantitativamente útil, y por lo tanto el agua bebible y cocinable no debería ser suavizada.

En el caso de agua pobre en Mg, el problema de la mejor técnica de procesamiento puede ser discutido. Es tentador enriquecerlo a modo de obtener 30 mg/l de Mg.

Simpson [103] sugiere que uno debería aumentar el nivel de Mg en el agua de caño después de que ha sido recolectada del caño. Marier et. al. [71] and Anderson et. al. [5] no están de acuerdo con la idea de agregar Mg al agua en las estaciones de procesamiento.

Un incremento del nivel de Mg en dichas estaciones, podría impedir el balance debido a una súper saturación de CO3Ca y aumentar la corrosividad.

Dos métodos han sido propuestos para reducir la corrosividad: Richards and Moore [91] aumentan el pH y precipitan los metales adjuntando cal, pero este método es inadecuado porque la reducción del plomo es insuficiente; además, el ortofosfato de Na que se emplea como un inhibidor de corrosividad aumenta la absorción ya excesiva de P en nuestra dieta.

La neutralización por filtración sobre granos calibrados de metales alcalinos-térreos reduce el nivel de plomo en el agua. Se ha usado el mármol desde hace mucho tiempo, pero la reacción es demasiado baja. La neutralita, el magno o el akdolit también se han utilizado [15,30]. Con el mejor poder anticorrosivo el mejor filtro debería inducir el más alto ratio Mg/Ca.

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